Para la defensa del evangelio

41
Shares
.

De todos los apóstoles, Pablo era el más decidido en guardar la pureza, la precisión y la claridad del mensaje del evangelio. Cristo lo designó de modo único para ese propósito: «la defensa y confirmación del evangelio» (Filipenses 1.7), y él aceptó ese papel como una tarea personal otorgada desde lo alto. Escribió: «estoy puesto para la defensa del evangelio» (v. 17). Esto estaba grabado tan profundamente en la conciencia de Pablo que cuando hablaba del evangelio se refería con frecuencia a él como «mi evangelio» (Romanos 2.16; 16.25; 2 Timoteo 2.8).

No hay duda de que Pablo de ninguna manera se estaba apropiando de ningún mérito por el evangelio ni declarando una posesión privada de él; nunca se le ocurrió cuestionar el origen divino del evangelio. Con la misma frecuencia se refería a ello como «el evangelio de Dios» (Romanos 1.1; 15.16; 2 Corintios 11.7; 1 Tesalonicenses 2.2, 8, 9), o «el glorioso evangelio del Dios bendito» (1 Timoteo 1.11).

Con más frecuencia aún lo llamaba «el evangelio de Cristo» (Romanos 1.16; 15.19; 1 Corintios 9.12, 18; 2 Corintios. 9.13; 10.14; Gálatas 1.7; Filipenses 1.27; 1 Tesalonicenses 3.2) o «el evangelio de la gloria de Cristo» (2 Corintios 4.4). A veces era «el evangelio de la paz» (Efesios 6.15) o «el evangelio de vuestra salvación» (Efesios 1.13).

Shares
.